La Luna en el signo de Cáncer se encuentra en su casa, su lugar favorito, donde se quedaría si pudiera elegir. Y aunque eso parezca fácil que no te engañe, no es una Luna simple.

De entrada, tener la Luna domiciliada ya le da muchos puntos para ser uno de los planetas más fuertes en carta. Y, como te vengo diciendo, es tu parte vulnerable, emocional, visceral, y por tanto no es precisamente el mejor sitio en el que instalarte a vivir. Y mucho menos el lugar desde el que tomar decisiones. Si tu Luna está fuerte vigila en no caer demasiado en sus brazos porque luego te me lías y no sabes salir. Usala para comprender, nutrir y amar. Ahí sí eres la Reina. Así, con mayúscula. Y ya que estamos, ponle el pronombre detrás y utilízala para comprenderte, nutrirte y amarte, que para eso la tienes tú en tu carta.

Cáncer es el signo que rige tres cosas importantes: la figura materna, el miedo y el pasado. Casi nada, ¿verdad?. Los tres grandes apegos con los que nos encallamos la mayoría. Así que si ésta es tu Luna natal ahí tienes tres pistas en las que empezar a trabajar:

¿Cuanta influencia tiene la opinión de tu madre en tus decisiones? Aunque ella no hable, mira cuanto tiempo está en tu cabeza.

¿Cuantas cosas haces por miedo? Y fíjate que no te pido que mires las que dejas de hacer sino las que haces «por si…». Por si me deja, por si me quedo sin trabajo, por si pasa esto o aquello.

¿Qué parte de tu pasado está presente hoy? Échale un vistazo y cuando lo identifiques todo, salúdalo de mi parte. Así, sin rencor ni juicio, le regalas una sonrisa de las tuyas y le dejas que se vaya. Si no te sale, pídele consejo a Sagitario, la semana pasada corría por aquí 😉

 

Quien tiene miedo sin peligro, se inventa el peligro para justificar su miedo” ALAIN