Como sabes la pasada noche ha habido Luna Llena en el signo de Libra, así que aprovecho la ocasión para explicarte un poco más cómo funciona este arquetipo lunar.

Para empezar entendamos que Libra es el signo del tú, del otro, por eso se relaciona con el balance y el equilibrio. Yo necesito lo que tú necesitas o, dicho de otra forma, si tú estás bien, en consecuencia yo también lo estoy. Como ves, aquí el peligro acaba estando en perderse a uno mismo. Si yo siempre priorizo al otro en sus necesidades ¿quién atiende a las mías? ¿Qué es lo que necesito yo?

Fíjate que por otro lado, en Libra tenemos la gran capacidad de ver al otro, algo que adoramos que nuestra pareja haga con nosotros. Por eso es el signo de los pactos, los contratos y los compromisos. Solamente si puedo verte, logro entender que juntos sumamos. Libra conoce las dos partes de la historia, entiende las razones de cada uno, por eso es buen negociador, pero rige la duda. Si veo los dos lados puede que me cueste más decidirme por uno.

El propio signo lleva consigo una contradicción de base, ya que es un signo masculino regido por el planeta más femenino de todos, Venus.

Tampoco va a ser amante de la pelea, incluso cayendo en la trampa de querer huir de ella. Rige los modales, la buena educación y las formas sociales. Así que, si has nacido bajo esa Luna, te puede ir bien trabajar la asertividad, para asegurarte de que realmente dices lo que sientes pero respetando las formas que tu arquetipo lunar te pide. No se trata de inhibir la espontaneidad, sino de ser sincero respetando la posición del otro.

La balanza en un signo de aire nos recuerda que cada uno es quien es respetando el espacio del otro y que solo puedes amar al otro si primero te amas a ti mismo.

«Lo que ves en el otro, ya existía en ti»