Sí, has leído bien. El signo que más asusta tiene, también, su lado bueno. Y es que en el ámbito de tu carta donde tengas Escorpio (o Plutón, su regente) es el lugar donde tienes el máximo potencial de desarrollo.

¿Por qué duele Escorpio? Por apego. Si tengo ese signo en casa IV, la de la familia, mi apego emocional a ellos es tal que con solo pensar que podría pasar algo que cortase ese vínculo ya me duele. Si tengo Escorpio en VII mi apego al hecho de tener pareja es tal que, tanto cuando la tengo como cuando no la tengo, duele. A más apego más dolor, porque más miedo hay a la pérdida o ausencia del susodicho.

Y en estas te estarás preguntando dónde queda el lado bueno. Escorpio es un signo oculto y, como tal, no solemos visitarlo tan asiduamente como deberíamos. Por miedo, por pereza, por incomodidad o simplemente porque todo lo oculto asusta, casi por definición. Pues bien, en esa puerta cerrada que, a menudo nos resistimos a abrir, se encuentra la mayor ambición de todas. La que no tiene límite, la que es capaz de hacer cualquier cosa (sí, sí, incluso lo que ni siquiera te creías capaz) por conseguir su cometido. Recordemos que Escorpio es un signo regido por Plutón y Marte, poder y acción.

De ahí que de donde más duele salga la fuerza de lo imparable. Si eres mamá…¿de qué serías capaz por proteger la vida de tu hijo? Si te has quedado sin trabajo…¿de qué vas a ser capaz el día que ya no te quede un solo euro en el banco? De todo. Esa es la fuerza visceral del desespero, de la supervivencia, de la lucha por lo propio y esa, queridas mías, es la más potente de todas.

Utiliza esa energía para mover esas partes de ti que no quieres que sigan avanzando en esa dirección. No esperes a que sean tan destructivas que te aniquilen. Haz terapia. La que quieras. Conócete, trabájate y utiliza cada una de tus partes para que unan fuerzas y puedas tener la vida que te mereces.

¡Feliz mes de noviembre!

«Haz el amor con tu sombra y así es como nacerá la luz en ti» Mahatma Gandhi (Venus en Escorpio)