¿Y no lo parece, verdad? De entrada, una Luna en fuego, valiente y orgullosa no debería ser de fácil de ofender… Pues nada más lejos de la realidad: si a alguien es sencillísimo dañarle la autoestima es, precisamente, a la reina leonina.

El niño mimado, el rey de la casa, o simplemente acostumbrado a que mamá le vea sin tener que pedirlo se ve frustrado cuando, al crecer, se da cuenta que no todo el mundo responde de igual manera. Y entonces, el adulto herido se enfada con un mundo que no le ve ni reconoce. Como te puedes imaginar, una de las peores cosas que les puedes hacer es ignorarles. La indiferencia puede resultarles altamente ofensiva. Notarás como pide feedback constante, para asegurarse que te gusta lo que hace, e incluso fantasea con que le admires.

Si tú tienes esta Luna en tu carta natal te animo a que te atrevas a sentirte único y especial. Que te arregles, que te permitas lujos, que te concedas y te reconozcas ya que, mientras tú no lo hagas, irás mendigando atención allí por dónde vayas. E incluso en ese afán de que te acepten, puedes llegar a adquirir roles o conductas que no son tuyas.

En lugar de crear máscaras utilízalas para trabajar. Puede irte bien apuntarte a teatro, para drenar todo eso que sientes y no te permites por el miedo al qué dirán. Atrévete a exponerte, huye de la vanidad pero siempre, siempre, siempre cultiva el amor propio. De ahí nacerá el líder que llevas dentro y que está deseando salir a brillar.

¿Conocéis a alguien con esta Luna o la estáis teniendo en vuestra Revolución Solar?

 

“Mendigamos atención porque lo que los demás no pueden darnos es amor propio”