Pongamos un caso práctico para entender mejor. Resulta que hoy mi horóscopo me pone que es un buen día en temas de relaciones de pareja.

Imaginemos que soy Aries y, como sabéis, las relaciones de pareja en astrología se miran en el signo opuesto. Mi signo opuesto es Libra, así que el horóscopo cogerá los tránsitos que estén sucediendo en el signo de Libra y los atribuirá a mis relaciones de pareja. Hasta aquí todo correcto. Pero resulta que el Sol en la carta natal puede estar en cualquiera de las casas. Yo puedo ser un Sol en Aries en la casa 3, o 4, o 10. Pongamos por caso que soy un Sol en Aries en la casa 4. Mi casa opuesta, donde ahora me transita Libra, es la casa 10. Y resulta que la casa 10 es una casa asociada a la proyección laboral. Con lo cual la predicción de pareja que me están haciendo, en realidad, en mi carta, me está transitando por una casa laboral, no personal.

Para los que sabéis un poco más habréis deducido que lo que hacen es derivar signos. Y eso solo será útil en el caso que no tengamos forma de averiguar la hora de nacimiento, pero peligroso para generalizar.

Por esta misma razón, cuando me preguntáis sobre qué os puedo decir de vuestro primo escorpiano mi respuesta siempre es que necesito ver la carta entera.

¡Ah! y si os sigue haciendo ilusión mirar los horóscopos en el periódico, buscad vuestro Ascendente, no vuestro signo solar 😉