A quién no le ha pasado. Hay épocas en que no sabes por dónde tirar. Qué hacer con éste trabajo que ya no te llena, cómo solucionar esta falta de romanticismo con la pareja o simplemente no tener ni idea de hacia dónde va tu vida ahora mismo. Es una sensación que quién más o quién menos ha tenido, pero no por común es menos angustiante.

Si el desconcierto es laboral le añadimos la presión social de lo que se supone que deberías estar haciendo. «Con lo que tienes no deberías estar quejándote. Hay mucho paro como para que tú andes pidiendo de que tu trabajo te llene». O si estás sin él, «no te quejes tanto y empieza a trabajar de algo aunque solo sea para dejar de ser un parásito social». Esos pensamientos (o frases que alguien te pueda decir) son auténticas lanzas al corazón. Porque en estos momentos lo último que necesitas es el juicio de los demás (que suficiente tienes con el tuyo propio).

Cuando pasas por periodos de no saber qué hacer ante algo lo primero es mirar el tránsito que está activo en esos momentos. Saber cuánto va a durar puede ayudar a que te calmes, te organices y sobretodo desdramatices. Todo tiene un inicio y un final. E igual que ha venido se irá. Lo importante es saber cómo encarar esta racha.

Otra cosa imprescindible es saber qué busca en ti este tránsito. Sobretodo porque cuando antes lo entiendas antes se irá el desconcierto y le encontrarás el sentido a esta etapa. Ponerle nombre y apellido a lo que pasa es clave para empezar a recuperar la energía porque ya sabes el tema a tratar y así puedes elegir la manera en que lo vas a hacer. Y a la que te pones en marcha, automáticamente la intensidad del tránsito baja (porque ya ha conseguido su propósito: despertarte).

Muchas veces cuando estás perdida lo que duele no es el hecho en sí al que te enfrentas sino la falta de respuestas precisamente a estas preguntas de las que te he hablado. No saber cuanto va a durar, para qué me pasa esto ahora a mi, y sobretodo en quién me voy a convertir cuando todo pase. Como no sé lo que me pasa, no sé qué hacer al respecto. Como no sé cuánto va a durar, me desespero. Y como no sé qué pretende en mi, me da miedo.

Si es tu caso ya sabes que el cielo siempre tiene respuestas para ti. Nunca te deja sola. Mira arriba y te contará. Si quieres que te acompañe ya sabes dónde estoy 😉

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