Existen dos tipos de miedo: el de Saturno y el de la Luna. El primero es adulto, el segundo infantil.
El primero es el que se asegura de que la piscina a la que te vas a tirar tenga agua, vigila que no te estrelles y hagas las cosas con sentido común y criterio responsable. Funciona, sobretodo, a través de la culpa.
El segundo, el miedo lunar, es el que se encarga de mantenerte viva. Es el que te dice no vuelvas a casa tarde que es peligroso. No cojas esa calle oscura o no te metas en ese portal con esa persona. Es un miedo instintivo, irracional y protector.
Como ves, los dos son importantes aunque, vividos en exceso, paralizan la acción y anulan la creatividad. Así que, si estás en un momento en el que no arrancas o no logras conseguir la meta propuesta fíjate si alguno de estos dos elementos está dominando tu vida.
Si Saturno está al mando notarás que abundan sentimientos de culpa, presión y exceso de responsabilidad. Si es la Luna la que gobierna verás que falta fuerza, hay nudo en la barriga o sensación de abismo ante la situación en cuestión.
En el primer caso date tiempo, busca referentes que te guíen y actúa. En el segundo trabaja tus fracasos anteriores y aprende de ellos. Probablemente estén presentes en este momento de una forma u otra.
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El miedo es la muralla que separa lo que eres de lo que podrías alcanzar a ser